-¿Sabés cuando querés tanto a alguien que tratás de protegerlo del daño que vos mismo podés hacerle, del miedo que te da; porque vos te conocés, pero la otra persona sólo ve el lado maravilloso..?
+Claro que lo sé, me pasa constantemente con vos, pelotudo.
Escúchame bien, sólo te lo diré una vez. Sécate esas lágrimas que se derraman por tu cara, arráncate la tristeza de los ojos y extirpala de tu mente. Tú, si tú, eres mejor que ellos, no escuches pues a palabras necias, oídos sordos. No te dejes llevar por las palabras que escupen con su apestante boca. Ellos no son nada. Sal a la calle y grita, grita que eres libre, que eres tú, que nadie podrá contigo, que eres fuerte. Nunca olvides sonreír, estampales tu bonita sonrisa en su puta cara y restriegales que tú has alcanzado la felicidad, que no te hace falta ser como ellos (ni mucho menos.-) VAMOS! Expulsa los complejos, los prejuicios, los malos pensamientos, las palabras de malas lenguas. Ahora, eres tú, sin más. Grítalo. Soy yo.